25.4.09

GEOGRAFÍA DE LA POBLACIÓN DEL MUNDO

Para estudiar a la población mundial se consideran una serie de elementos diferenciadores. Por ejemplo, se suele clasificarla por su estructura biológica, estructura socioeconómica, y también sobre la base de su variedad étnica (o de razas), y cultural.

Cuando se habla de composición o estructura de una población, se entiende que se trata del conjunto de caracteres biológicos, culturales y socioeconómicos que la definen, aunque dos variables son las más importantes desde el punto de vista demográfico: el sexo y la edad. Según estas últimas variables, la composición de una población recibe el nombre de estructura biológica; su mejor expresión es la llamada pirámide de edades, un tipo de gráfico poblacional.
Jóvenes, adultos y ancianos
Las informaciones que existen sobre la estructura por edades de la población son muy abundantes. Sin embargo, su calidad varía mucho según los países.


Para hacer más sencillo el tratamiento de la gran cantidad de datos que se recogen relacionados con este tema, se ha tomado la costumbre de considerar tres grandes grupos de edad: jóvenes, adultos y ancianos o seniles, que corresponden a los períodos de formación, actividad y jubilación, respectivamente. De acuerdo a esta clasificación, y a otros sistemas de representación como el diagrama gráfico o triangular, los resultados indican diferencias muy notorias entre los países. Por ejemplo, la edad media muestra una discrepancia entre los países subdesarrollados (como el nuestro) y los países desarrollados (como Francia).
Los primeros son jóvenes por igual, con una edad media igual o inferior a los 16 años aproximadamente; los segundos presentan una edad media igual o inferior a los 30 años, aunque no son viejos en forma homogénea. Se puede también sostener que los países con un claro predominio de población joven son los que tienen una alta tasa de natalidad. En cambio, los países con una superioridad adulta y anciana tienen una tasa de natalidad reducida, o bien, han sido afectados por guerras, crisis económicas o una intensa migración. Por lo tanto, son países viejos. En el interior de un mismo país también existen grandes diferencias. Las mayores aparecen entre la población de la ciudad y la del campo. Por regla general, la gente que habita la ciudad es más joven que la que vive en zonas rurales.
Hombre y mujer
Durante mucho tiempo se pensó que había una cantidad similar de hombres y mujeres en el mundo. Hoy se admite que nacen más varones que mujeres (105 por cada 100). Sin embargo, la mortalidad infantil masculina, al menos en los países más desarrollados, es mayor que la femenina. Por mortalidad infantil se define a la cantidad de niños y niñas que mueren antes de cumplir un año en algunos países de gran desarrollado este indicador mide a los niños y niñas muertos antes de cumplir los 5 años.
Existen dos conceptos que establecen una relación entre ambos sexos: tasa de masculinidad, que indica la cantidad de varones por cada 100 mujeres, y la tasa de feminidad, que mide la cantidad de mujeres por cada 100 varones. Esta información tiene significado solo a nivel local, ya que las cifras generales no muestran la realidad de áreas específicas, donde algunas labores, como las mineras, pesqueras o forestales, favorecen el predominio de la población masculina, o las de servicio doméstico, donde mayoritariamente trabajan mujeres, provocando así, una gran diferencia o desproporción entre los sexos.


También las guerras y las migraciones explican el marcado desequilibrio entre el número de hombres y mujeres en determinado tiempo y lugar histórico. En Chile, el grupo joven se localiza entre 0 y 14 años; el adulto, entre 15 y 60 (mujeres) ó 65 (varones); y el anciano, más de 61 (mujeres) ó 65 (varones).
Divididos por lo que hacemos
La población activa El primer grupo es la población activa, que corresponde a aquellos que realizan una actividad remunerada, o bien que tienen intención de realizarla. La cantidad de población activa de un país depende naturalmente de la estructura sexo-edad. La población infantil y juvenil (estudiantil), la población senil (anciana) y la mujer que trabaja en las tareas domésticas de su propio hogar, son excluidas de esta definición, denominándoseles población no activa. Sin embargo, esta información estadística no refleja la realidad. En muchos países los niños trabajan desde muy pequeños, las personas que por edad deberían estar jubiladas, tienden a prolongar su vida laboral debido a que las pensiones de invalidez son reducidas y deficitarias; y las mujeres, si bien no son remuneradas por sus tareas hogareñas, cumplen en ellas una función productiva: cocinar, hacer aseo o planchar; labores que, fuera del hogar, son muy cotizadas.


El volumen de la población activa, es decir, lo que se llama tasa de actividad, es muy variable según los países, siendo la media mundial del 41 por ciento. Las mayores tasas de actividad se aprecian en los países desarrollados, donde varían entre un 40 y un 50 por ciento. En las naciones subdesarrolladas el porcentaje de actividad disminuye, no alcanzando el 40 por ciento. Una de las causas que explican esas desigualdades es la diferente estructura de edad. En los países subdesarrollados la población activa es menos numerosa que en los países industrializados, porque la población joven es mayor, a la vez que el mercado de trabajo es menos variado.
Otro elemento que influye en estas divergencias es que, en los países desarrollados, la población trabajadora tiende a disminuir por la progresiva extensión de la duración de los estudios y la tendencia a reducir la edad de jubilación. También es necesario considerar que en esas mismas naciones, la población activa masculina propende a la baja y está aumentando la proporción de mujeres en ocupaciones económicas.


Por otra parte, las estadísticas no revelan completamente la realidad, si se considera que en muchos países tecnológicamente desarrollados la cantidad de población activa cesante está en crecimiento. Por lo tanto, la palabra activa esconde la verdad concreta de personas calificadas desde el punto de vista técnico-profesional, pero que permanecen por tiempo indefinido desocupadas.
Los sectores productivos
La población activa puede estudiarse utilizando criterios diferentes, como los de edad y sexo, ya vistos, o la categoría profesional. Pero los análisis más usados atienden a las ramas de la actividad económica. Dentro de esta última perspectiva, la clasificación más extendida es la de Fisher y Colin Clark, que establece tres sectores de actividad: primario, secundario y terciario.
El sector económico primario comprende la minería, agricultura, ganadería, pesca y explotación forestal. Son actividades de base, relacionadas directamente con los recursos naturales; es decir, con la extracción de materias primas.
El sector económico secundario abarca la actividad procesadora de materias primas, o sea, la industria, energía (electricidad, agua y gas), construcción y manufacturas.
El sector económico terciario incluye todas las actividades y profesiones que sirven de soporte a los dos sectores antes mencionados. Por lo tanto, involucra al comercio, transportes, profesiones liberales (como médicos, abogados y profesores), finanzas y oficios menores, que integran los llamados, globalmente, servicios (zapateros, vendedores, modistas, sastres, repartidores a domicilio, entre otros). Distribución mundial de la población activa La ocupación en el sector primario, en otros tiempos mayoritaria en el mundo, ha retrocedido con la modernización. Hoy predomina en los países subdesarrollados: en Asia y África sobrepasa ampliamente el 50 y hasta el 70 por ciento de la población económicamente activa. En cambio, en los países desarrollados es mucho más reducida, no llegando al 20 por ciento (en Estados Unidos es el 3,4 por ciento). La importancia del sector secundario es inversamente proporcional al sector primario.
En los países de África y en Asia meridional no supera el 20 por ciento de la población, mientras que en los desarrollados suele ser mayor al 30 por ciento. La cantidad varía significativamente entre los distintos países, dependiendo del grado de desarrollo tecnológico y de las relaciones comerciales que tengan con los centros de poder económico mundiales. El sector terciario es el más variado, ya que abarca desde actividades elementales, como los servicios domésticos, hasta otras modernas y complejas, como la investigación. En general, no es muy alto en los países atrasados. En cambio, en los países ricos cumple un importante papel. Desde que se produjo la industrialización en el siglo XVIII, el mundo desarrollado ha asistido a un cambio complejo en la estructura de la población activa. Se habría pasado de una sociedad primaria, donde toda o casi toda la población estaba empleada en la agricultura, a una sociedad terciaria, en la cual la mayor parte está empleada en los servicios, pasando previamente por una etapa intermedia: la sociedad industrial. Midiendo a la población Según sus características económicas, la composición de la población puede ser estudiada considerando dos aspectos.


El primero es la tasa bruta de actividad, que corresponde al porcentaje de la población económicamente activa en relación al total de la misma, la cual tiende a ser más alta en los países desarrollados. El segundo es el índice de carga económica, que se refiere a cuántos no económicamente activos debe sostener, como promedio, cada trabajador. En los países de América Latina, Europa Oriental, Asia y África, abunda una población cesante que trabaja en lo que se conoce como comercio informal. Son los comerciantes ambulantes que seguramente has visto en la calle de tu ciudad. Ellos compiten con el comercio establecido; pero sus condiciones de trabajo son frágiles, pues no tienen previsión para la vejez y, frente a las enfermedades, carecen de cobertura. Ellos viven y laboran solamente para satisfacer las necesidades más básicas de la vida diaria.


La repartición de la riqueza
Uno de los principales problemas que afecta a la población mundial es el del distinto reparto de los bienes; es decir, la diferencia existente entre los pueblos ricos y los pueblos pobres. La situación actual se puede abordar desde dos puntos de vista: las diferencias en el nivel de vida o consumo alimenticio, y las divergencias en el grado de educación. Nivel de vida Esta clasificación permite medir cualitativamente los serios desequilibrios entre los países. Este concepto se puede entender como la cantidad de bienes y servicios que consume normalmente una persona con una renta dada.


Tradicionalmente, en los países desarrollados el nivel de vida se ha medido con un criterio cuantitativo (se habla de sociedades de consumo). Actualmente, como criterio general, se prefiere un ideal cualitativo: una mejor calidad de vida. Es el subconsumo el que caracteriza a los países subdesarrollados, llegando incluso solo a los mínimos vitales, básicos para la subsistencia. En las naciones que pertenecen a esta categoría, el consumo calórico medio por habitante y día es normalmente inferior a las 2.500 calorías. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) considera que un 50 por ciento de la población de estos países se encuentra subalimentada. Por el contrario, en los países desarrollados se produce un superconsumo generalizado. Existe en ellos una estructura de consumo según la cual solamente se dedica a la alimentación menos de un tercio del ingreso total (frente a un 60 por ciento en los países pobres), destinándose el resto a otros bienes y servicios. Así, frente a las carencias de vitaminas y proteínas de los países subdesarrollados, en las sociedades más avanzadas los problemas son la obesidad, el colesterol o los infartos.

El conocimiento
Un referente obligado para medir la repartición de la riqueza entre los países es la tasa de analfabetismo, íntimamente ligada a los niveles de vida, aunque en este caso en relación inversa. En los países económicamente desarrollados y de alto nivel de vida, las tasa de analfabetismo en adultos son inferiores al 3 por ciento. Es el caso de Europa (con excepción de algunos países mediterráneos y balcánicos), Japón, Rusia, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y Canadá. En el extremo opuesto se encuentran países que sobrepasan el 70 por ciento de analfabetos adultos, como es el caso de Afganistán, Arabia y África, en especial en la zona del Sahara.


Las etnias
La idea de raza ha variado mucho en los últimos tiempos e incluso ha adquirido una connotación negativa por lo que se usa el término etnia que no se limita al color de la piel sino al conjunto de caracteres físicos comunes, de naturalezaleza hereditaria por ejemplo, el color de los ojos, la forma del cráneo, la musculatura y el grupo sanguíneo.
La tipología tradicional, que se apoyaba exclusivamente en el color de la piel, diferenciaba tres grupos raciales: blanco, mongoloide (amarillo) y negro.
Población urbana frente a la rural
La clasificación entre población urbana y rural es la primera diferencia fundamental en la forma de distribuirse de la población. En tiempos remotos ya existían ciudades, como Ur, Tebas, Babilonia, Roma, Constantinopla o Teotihuacán. Pero solo a partir del proceso industrializador iniciado a fines del siglo XVIII parecen haber cobrado una importancia decisiva como centros aglutinadores de la población. Este proceso, que aún hoy no se ha frenado, explica en gran parte la marcada concentración de la población urbana. En las últimas décadas del siglo XX, la difusión de las innovaciones técnicas desde la urbe al campo y la instalación de agroindustrias, han comenzado a borrar el límite entre lo urbano y rural.


El campo poco a poco se ha ido urbanizando; sus habitantes viven menos dispersos que en el pasado y la cultura del medio rural cada vez es desplazada más por la de la ciudad, que se difunde masivamente a través de los medios de comunicación. De hecho, se estima que en el año 2025 dos tercios de la humanidad habitará en las ciudades.
Otros factores también diferencian profundamente a las poblaciones: la lengua, las costumbres, la religión, la nacionalidad o el modo de vida, entre otros. Es decir, las diferencias étnicas y culturales. De ellas, dos aspectos de la civilización, las religiones y las lenguas, tienen un papel diversificador fundamental. La primera, por su rol en la formación de las culturas y por ser un elemento trascendental en la vida de las poblaciones de numerosos países. Y la lengua (o idioma), por ser un factor de unión entre los grupos humanos y un medio de transmisión de su cultura. En la geografía humana de hoy se tiende a distinguir y reconocer áreas culturales, donde los rasgos de esta clase sean homogéneos o similares. Se habla así, por ejemplo, del área europeo-occidental o del área latinoamericana.
ACTIVIDAD Contesta las siguientes preguntas de forma completa, cuidando tu ortografía:

1. ¿Qué conclusion se puede sacar de las piramides de poblacion de España entre 1960 y 2001?
2. De todos los factores posibles se suele utilizar la edad y el como indicadores del tipo de población que un país tiene, respecto de la edad en cuántos y cuáles grupos se divide a la población?
3. ¿Qué tipo de países tienen una pirámide de población de base ancha?
4. ¿Qué es la mortalidad infantil?
5. ¿Qué significa que un país tenga un gran porcentaje de población económicamente no activa?
6. ¿En qué sector de la economía se concentra la mayoría de la población activa de los países desarrollados?
7. ¿En qué sector de la economía se concentra la mayoría de la población activa de los países subdesarrollados?
8. ¿Qué indicadores miden el nivel de desarrollo de un país? (Defina al menos 2)
9. Diferencie entre población urbana y rural.